KURMASANA o Postura de la Tortuga

Kurmasana puede ser un desafío, ya que centrarse en silencio y sentir la conexión interior es la esencia: la postura requiere sujetar los brazos y las piernas hacia la tierra y curvar la espalda como una concha. Puede ayudar a la gente que se siente atrapada o con miedo.

Kurmasana o la pose de la tortuga se asemeja a una tortuga que se esconde en su caparazón cuando se ve amenazada; kurma significa tortuga y asana es postura. Tu mente se vuelve menos reactiva a las distracciones del mundo que te rodea y, como resultado, se consigue tranquilidad y concentración.

Chica haciendo la Kurmasana

Cuando se hace la postura de la tortuga, se experimenta una gran sensación de moverse mentalmente hacia adentro, como si el mundo a tu alrededor se hiciera cada vez más pequeño a medida que tu mundo interior se hace más grande y limpio.

La postura de tortura es la más popular fomentar el yoga para niños. El hecho de estirar el cuerpo y la elasticidad que aporta a los miembros inferiores, logra estimular la fortaleza de el cuerpo.

Beneficios de la postura de la tortuga

Dibujo de Kurmasana
  • Este estiramiento libera las raíces nerviosas que salen de la columna vertebral y tensan todo el cuerpo, cambiando la presión del líquido cefalorraquídeo en el que el cerebro y la médula espinal reciben el suministro de sangre y, por lo tanto, también son estimulados.
  • Aprieta los riñones y los órganos digestivos, la pelvis, el diafragma e incluso los pulmones; Elimina el exceso de grasa del abdomen, aprieta los órganos abdominales internos y ayuda con problemas como la diabetes, las flatulencias y el estreñimiento.
  • Intensifica el flujo de sangre a los músculos y al sistema nervioso de la espalda. Elimina los dolores de cabeza, de espalda y de cuello.
  • Al colocar la parte delantera del cuerpo en el suelo, la pelvis se vuelve más flexible y crea una sensación de cambio psicológico interno, una sensación de protección y seguridad.

Kurmasana Paso a paso

Hombre haciendo la Kurmasana
  1. Siéntate con las piernas extendidas y la espalda erguida.
  2. Coloca tus brazos junto a tu cadera. 
  3. Mantén las piernas separadas por los brazos y presiona los muslos hacia el suelo.
  4. Levanta tu pecho y respira profundo.
  5. Dobla las rodillas y acerca los pies a las caderas.
  6. Estira sus brazos hacia adelante entre las piernas y dobla tu torso hacia abajo y adelante junto con los brazos.
  7. Dobla las rodillas más para hacer más fácil que los hombros vayan hacia las rodillas.
  8. Cambia los brazos estirados hacia los lados, ahora atrae tus muslos hacia dentro y a través de ellos, aplica presión sobre tus hombros para llevar tu cara y pecho hacia adelante y hacia abajo.
  9. Endereza tus piernas y asegúrate de que tus muslos internos toquen tus costillas laterales.
  10. Baja la cabeza con la barbilla tocando el suelo y mira hacia abajo, extiende los brazos hacia los lados tanto como puedas, relájate y respira profundamente, mantén la postura durante unos segundos antes de relajarte.

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